BERLÍN: ARTE URBANO



"Imagina una ciudad donde el graffiti no fuese ilegal. Una ciudad donde todos pudiesen dibujar lo que quisieran, donde cada calle tuviera un millón de colores y pequeñas frases. Donde esperar el autobús nunca fuese aburrido, una ciudad como una fiesta donde todos están invitados. Imagina una ciudad así... y deja de apoyarte en la pared, hay pintura fresca". Estas palabras son obra del artista de Bristol Banksy, posiblemente el artista urbano contemporáneo más representativo. Deja de imaginar. Berlín es real.

Gracias a la era digital, el street art está en continua expansión, es el futuro, gracias al poder de la repetición. El sharing y la viralización ha hecho posible su difusión, una huida hacia delante de lo efímero para conocimiento y disfrute público. Millones de espectadores accediendo de una forma rápida, sencilla, generando así el interés por visitar in situ una colección de obras al aire libre, de una manera totalmente gratuita, lejos de las grandes galerías museísticas privadas. ¿No debería ser la cultura un bien de interés público? El arte urbano defiende esta máxima, y la eleva a su máxima potencia. Reivindicación y transgresión con el objetivo de emocionar, y así, trascender. ¿Es el street art un virus excepcional dentro del sistema operativo del mercado del arte actual? Quizás sí, y tú y yo somos vectores. A mucha honra. La escena esta plagada de artistas de alto nivel y sus obras tienen un gran interés en todas las partes del mundo. Un arte creciente, imparable, en contra de la especulación. Un movimiento "punkiano" contra - cultural, que ha terminado generando tendencia en las nuevas generaciones.

La capital de Alemania se ha convertido en abanderada de la libertad creativa mediante el arte callejero, una nueva forma de renovar el paisaje urbano decadente, para llenarlo de color y emoción. Si quieres acercarte a este movimiento artístico, Berlín es sin lugar a dudas la ciudad más indicada en Europa. Toda la ciudad esta plagada de street art, pero yo os recomendaré tres lugares muy especiales para disfrutar de su pura esencia. 

El principal foco de atención es la East Side Gallery, o galería del lado este. Es el mural más conocido. 1 kilómetro y 300 metros, 103 grafitis de más de 100 artistas de 21 países diferentes, que intervinieron sobre los restos del muro de Berlín, símbolo de la guerra fría, y que los Berlineses por mayoría votaron a favor de su no demolición tras la caída del muro en 1989, y sí a favor de una restauración a través del arte. Se encuentra en la calle Mühlenstraße a lo largo de la ribera del río Spree, en la cara interna del muro. El lugar es fácilmente accesible en transporte público, tanto en metro como en tren, a través de las estaciones Warschauer Straße y Ostbahnhof. El muro dividió la región oriental y la occidental de Berlín desde 1961 hasta 1989.  Un año después de su caída, artistas de todo el mundo fueron invitados a decorar los restos. La obra más conocida es el beso del líder comunista Erich Honecker de la RDA con su homólogo soviético Leónidas Breznev, pintado por el ruso Dmitri Vrubel. Un dato. El primer artista que osó pintar el muro fue el francés Thierry Noir en 1984, antes de que se permitiera, cuando aún estaba en pie y se disparaba a matar. Evitando a los soldados armados de la parte oriental, pintó llamativas figuras humanas y monstruos feroces que representaban la violencia de la situación: "El muro era como un monstruo sangriento, un viejo cocodrilo que de vez en cuando se levanta, se come a alguien y vuelve a dormirse". Sus caras son muy representativas, y las verás por diferentes sitios en la ciudad. Fue la inspiración de los artistas que vinieron después. 








El segundo plato es el barrio turco de Kreuzberg, un barrio joven lleno de vida y dinamismo, donde encontrarás una gran cantidad de grafitis de gran calidad. Pídete al llegar una Currywrust, la fast food típica en Berlín (salchicha con salsa de tomate y curry en polvo), y conviértete en cazador de graffitis. El francés MTO tiene en este barrio su graffiti más reconocido, un mural de Jack Nicholson. En Kreuzberg también encontrarás obra del artista italiano Blu, como el gigante hombre rosa. Son las dos pinturas que más me impresionaron en "la pequeña Estambul". 





Pero sin duda, mi lugar favorito en Berlín para empaparte del arte urbano es Haus Schwarzenberg, un centro cultural abierto a todo el mundo que te impresionará. Se respira un aire bohemio muy especial. Se basa en un encadenado de patios auto gestionado por artistas, un ejemplo de transformación positiva en la ciudad. Este espacio creativo tiene una decoración muy especial, y en él podrás encontrar un cine donde se proyectan películas en varios idiomas, teatro, exposiciones gratuitas, cafeterías, bares, y por supuesto, graffitis. Como curiosidad, a la entrada del edificio encontrarás en el suelo unas placas doradas con inscripciones, placas que se repiten en diferentes calles de Berlín, esto significa que en el pasado varios de los habitantes de este inmueble fueron judíos y por lo tanto deportados a los campos de concentración y exterminio nazi. 









Por cierto, sí encontré obra de Banksy en Berlín. Vi mucho amor en paredes tan machacadas como un corazón no correspondido, paredes pintadas de colores que llaman a la esperanza y tratan de embellecer cicatrices. 

Entradas populares de este blog

DEJARSE LLEVAR EN COPENHAGUE

CELEBRANDO PARÍS

VENECIA: UN SUEÑO HECHO REALIDAD