CAUTIVO DE MACHU PICCHU

Walt Whitman escribió: "cualquier cosa que puedas hacer, o piensas que puedas hacer, empiézala. El atrevimiento posee genio, magia y poder en sí mismo. Empiézalo ahora".


Cautivo/a [persona] Que está dominado por una pasión o emoción hacia una persona o cosa.

A lo largo de la historia, muchas civilizaciones han realizado construcciones para demostrar su poder, construcciones capaces de perdurar en el tiempo. Pachacútec, el Alejandro Magno Inca, forjó un Axis mundi bajo la Cruz del Sur: La misteriosa e increíble ciudad de Machu Picchu. Un espacio sagrado para sentirse en comunión con los Dioses y cautivar a cualquier visitante.

Pude descubrir esta maravilla de la humanidad durante diciembre de 2017, y en esta carta volveré a introducirme de nuevo en ella, para contarte algunas curiosidades increíbles.


La espectacularidad de la ciudad sagrada de Machu Picchu se fundamenta en su entorno. Es esta ubicación precisamente la que causó muchos problemas a sus ingenieros, pero no supuso un freno, ya que consiguieron adaptarse, demostrando una inteligencia portentosa.

Machu Picchu, que en Quechua significa montaña vieja, se asienta sobre una cresta granítica fracturada y agrietada, rodeada de escarpados precipicios que dan a parar a la selva peruana. 
El secreto de su aguante se encuentra en la sofisticación de las paredes de sus terrazas. Con una extensión total equivalente a una docena de campos de fútbol, apuntalan la ladera canalizando su peso. Capas y capas formadas por piedra de varios tamaños, arena, humus y tierra. Son cimientos sólidos capaces de aguantar la erosión, los movimientos sísmicos y drenar el agua hacia el valle.


El verdadero desafío en la construcción de Machu Picchu estaba en la logística.
Para transportar las piedras de mayor tamaño desde la cantera no se usaron rodillos habituales, como en Egipto para construir las pirámides o en la Isla de Pascua con los Moáis, puesto que la dificultad del terreno hacía incontrolable esta tarea. 
Los incas usaron dos escaleras en el suelo, superpuestas a modo de engranaje, sobre las que situaban la piedra, una vez pulida, para desplazarla usando una palanca sobre los travesaños salientes.


¿Te imaginas la mano de obra necesaria para tal hazaña? El gobernador Pachacútec daba la opción a su pueblo de pagar impuestos a través del trabajo. Así logró reclutar su numeroso y motivado equipo, que trabajaba con turnos establecidos.


Los incas fueron capaces de esculpir la naturaleza, construyendo plazas, casas o templos en Machu Picchu. Los edificios fluyen con armonía en la cima de la montaña. Los incas celebraron el hermoso entorno natural integrándolo en un diseño que a día de hoy sigue deslumbrado a los arquitectos.


El imperio se desmoronó tras la llegada de los españoles en el siglo XV. Machu Picchu se abandonó y desaparecería de la memoria durante 400 años.

Un explorador norteamericano, Hiram Bingham, llegaría a principios de siglo XX, y situó esta maravilla en los ojos del mundo. Documentó el lugar haciendo más de 1000 fotografías en su primera visita, consiguiendo así financiación suficiente de National Geographic para iniciar su investigación.

Así empieza la magia, con una decisión. Una decisión que te lleva a lugares que jamás pensaste que llegarías a pisar, como el Machu Picchu en Perú, y a realizar tareas que nunca creíste que serías capaz.  Las rosas siguen vivas, están presentes en el presente. Estoy matando el síndrome de Solomon a golpe de quieros y puedos. No (me) pierdo si estoy en continuo movimiento. Es algo que me han enseñado bien.


Entradas populares de este blog

DEJARSE LLEVAR EN COPENHAGUE

CELEBRANDO PARÍS

VENECIA: UN SUEÑO HECHO REALIDAD