LOS GRANDES TEMPLOS DE EGIPTO

Heródoto escribió que Egipto "es el don del Nilo", su brote. Yo añado, que es una cápsula del tiempo, la arena inamovible del reloj, el pasado dando brillo al presente, la fertilidad a orillas del gran río, el ensueño de aventureros de todas las épocas y la cuna de la civilización más apasionante que haya aparecido sobre la faz de la tierra, la cual construyó templos espléndidos en honor a sus Dioses, en busca de la perfección.


Remontamos río arriba desde El Cairo, para dirigirnos al sur del país, donde se encuentran los templos más importantes. Desembarcamos en la orilla este, por donde el sol se alza, en la antigua Tebas, la capital de los faraones en la cúspide de su poder urante los siglos XVI al XI a.C.  La ciudad actual recibe el nombre de Luxor, la ciudad de los palacios, y en ella dos enormes templos fueron construidos: el elegante templo de Luxor y el templo de Karnak. Los dos templos estaban antiguamente unidos por una avenida de esfinges construida por Ramses II. Es el conjunto de templos más grande del Egipto, con 5.000 metros cuadrados. Allí se concentran 3.000 años de historia.





KARNAK, EN HONOR A LA TRIADA

El templo de Karnak es el templo más importante, ya que fue el centro religioso más importante de Egipto y es también el centro religioso conocido más antiguo del mundo. Fue el lugar elegido para la "ciudad fortificada", que es la traducción literal de su nombre. Es el resultado de la unificación de varios templos que honran a la triada sagrada de Tebas: Amón Rá (padre), Mut (madre), y Jonsu (hijo). El Dios Amón Rá está representado como un carnero con cuernos torcidos, y como un ser con dos plumas en la cabeza, y así aparece en las paredes del templo.


Al entrar observo el primer detalle: las estatuas de los faraones fueron construidas con la pierna izquierda adelantada, ¿por qué? Hay una triple respuesta. Primera, para dar equilibrio a la obra escultórica. Segunda, es el inicio de la marcha militar. Y tercera, mi favorita, porque la izquierda es el lado del corazón, el cual guía sus pasos.


Más curiosidades, las inscripciones con forma de oval en las columnas, a las cuales los franceses llamaron cartuchos. Tienen forma de oval porque simboliza la Diosa Mut - cielo, e incluyen los nombres de los reyes, el nombre de coronación y de nacimiento, en forma jeroglífica. Los cartuchos se leen en las columnas o paredes de los templos a partir de los dibujos de aves o abejas: si miran a la derecha, se leen a la izquierda. El descifrado de la piedra de Rosetta por parte de Jean-François Champollion permitió comprender el significado de las enigmáticas figuras.

Algunos ejemplos de cartuchos:

Cartucho de coronación de Ramses II: "Fuerza y justicia del Dios Rá. Elegido del Dios Rá"


Cartucho de nacimiento de Ramses II: "Amado de Amón. Nacido de Rá"


Cartucho de coronación de Hatshepsut: "Amiga y amada del Dios Amón. Primera de las princesas"


Este último cartucho puede encontrarse en el obelisco de 29 metros de altura que se sitúa en el centro del complejo de Karnak. El obelisco representa a Rá, con la punta piramidal, y está tallada en una pieza única de roca granítica. Hatshepsut reinó durante más de 20 años. Fue la mujer más famosa y poderosa del antiguo Egipto. Muchos obeliscos fueron saqueados, y se pueden encontrar fuera de Egipto, en Roma o Paris, por ejemplo.


TEMPLO DE LUXOR, SÍMBOLO DE PODER

El templo de Luxor fue construido por Amenofis III (dinastía 18ª) y Ramses II (dinastía 19ª). Ramses II, el gran rey de Egipto por 67 años, ganó la guerra contra los hititas y los nubios en la defensa del territorio. En la fachada principal acabada, podemos encontrar escenas de esta guerra. Además, hay otras escenas de enemigos sometidos en los bajo relieves de la piedra de granito sobre la que se asienta la gran escultura de Ramses II: una imagen sublime de poder. El faraón está sentado sobre sus enemigos, reducidos a sus pies, maniatados. En la estatua puedo observar al gran estratega con su cobra protectora, sonriente, satisfecho, relajado. Representa toda la maestría del arte egipcio. Recrea todo su poder y juventud, musculoso, perfecto. Tallado con las orejas fuera del Nemes o tocado real, para poder escuchar a su pueblo.




Busco con Sarhan a Alejandro Magno en las paredes del santuario del templo. Alejandro Magno reconstruyó el santuario del templo de Lúxor tras derrotar a los persas y adoptar los ritos y costumbres egipcias. Allí Sarhan me cuenta que el templo fue posteriormente ocupado por los romanos. Octavio llegó a Luxor saqueando y arrasando el templo, y devolvió el culto al emperador. Perdura una pequeña parte de la estancia, con la imagen de Alejandro convertido en faraón (a la izquierda) pero ni rastro del tesoro de Alejandro Magno con el que soñé en El Cairo. Lástima.



En las paredes del templo de Luxor puedes encontrar al Dios de la fertilidad Amón Min. Lo distinguirás porque está tallado con su falo. Las mujeres del antiguo Egipto que no podían tener hijos venían al templo de Luxor a tocar el pene de la imagen por tres veces.


Dejamos atrás el templo, custodiado por seis estatuas enormes. El sol muere sobre las tumbas de los reyes en el Valle, al oeste. Subimos a bordo del barco Alexander The Great para seguir navegando por el Nilo y llegar al siguiente destino, donde me espera la historia mitológica más fascinante que haya conocido, e inspiradora de otros mitos en posteriores civilizaciones.


EDFÚ Y EL MITO DEL DIOS HALCÓN

El papiro y de la flor de loto son plantas sagradas para los egipcios, porque son las que usó la Diosa Isis para resucitar a su hermano y esposo Osiris, que según el mito, fue asesinado y troceado en 14 trozos por su hermano Seth, cegado por sus ansias de reinar. Isis y Neftis encontraron 13 trozos de Osiris esparcidos por todo Egipto, desde el Delta del Nilo, para poder recomponer a Osiris y devolverle a la vida. El trozo número 14 era su miembro viril, y cuenta la historia que se lo comió el pez gato (el pueblo nubio, descendiente de los antiguos egipcios, no comen este pez por tradición). Aún sin pene, Osiris e Isis obraron el milagro de concebir a Horus, el Dios Halcón, el cual fue protegido 7 días por su madre en el templo de Philae, hasta que creciera y estuviera listo para la batalla contra su tío Seth, el Dios hipopótamo, y vengar así a su padre.

La batalla tuvo lugar en este lugar, donde se levantó un templo en honor al Dios Halcón. Edfú deriva de "Pu", que significa venganza. El joven Horus mató aquí a su tío Seth, y culminó su propósito. En las paredes del templo hay escenas de Horus matando con su lanza al hipopótamo (Seth), y también del juicio final, que Horus gana para subir al torno del universo. Durante esta contienda, Horus perdió uno de sus ojos. El ojo de Horus es un símbolo egipcio azulado que se usa contra la envidia, y actúa de amuleto protector.



El templo es de origen griego, sobre la capilla original tributo a Horus. 400 años tardaron en terminarlo. Tiene más de 2.000 años. La fachada principal o piloro tiene dos torres gigantes, con un buitre protector que las comunica con sus alas abiertas. Aparece un gigante Ptolomeo III, fundador del templo en el 237 a.C, recibido por Horus, dándole su protección mientras mata a sus enemigos delante del Dios. Ator, la Diosa esposa de Horus, le apoya con su mano extendida.


El templo aguantó muchos años intacto por estar enterrado en adobe y limo de las crecidas del Nilo. En el siglo XIX los franceses lo redescubren casi por completo y llevan sus tesoros al museo Louvre de Paris. Además, gracias al descifrado de la piedra de Rosetta, lograron conocimientos inéditos sobre esencias y recetas de perfumes que están inscritos en forma jeroglífica en las paredes del templo. Los de Cleopatra, por ejemplo. Por eso Francia es hoy la avanzadilla en esa materia.


Aquí se representaron escenas de Isis alimentando al pueblo griego, y escenas de ofrendas. Los griegos abrieron las puertas del templo al pueblo, que podían acceder hasta el patio abierto de columnas corintias con las formas de la palmera, el papiro y la flor de loto. Este patio exterior se llama sala hipóstila. Los griegos abrieron el espacio desde el santo santuario, y copiaron el eje de los egipcios mirando al patio.



Es hora de navegar hasta Aswan, donde atracamos. 3 horas en coche por el desierto para llegar al templo más maravilloso que he podido visitar.


ABU SIMBEL Y PHILAE, EL MILAGRO DE LOS HOMBRES

Los rayos del atardecer caen sobre la piedra majestuosa de Abu Simbel, un complejo espectacular cerca de la frontera con Sudán, a los pies del lago Nasser, lejos del culto divino de Tebas, con los templos tallados directamente en la piedra de Ramses II y su esposa favorita Nefertari. 





La llave de la vida, que tiene la forma del Nilo, abre la puerta del templo de Ramses II. Dentro se pueden ver escenas ordenadas de la victoria y tratado de paz con los hititas sirios. Conserva sus estatuas intactas en hilera. En la fachada exterior hay 4 estatuas enormes de Ramses II, de 20 metros de alto, una de ellas sin la cabeza por un terremoto bastante importante que tuvo lugar en algún momento antes de Cristo.




Construido hace 4.000 años por los humanos, y rescatado por los humanos en los años 60. Los templos no están en su lugar original, fueron trasladados por completo arriba en el acantilado, piedra a piedra, por varios países que cooperaron en una acción conjunta sin precedentes coordinada por la UNESCO para salvar de la crecida de las aguas este tesoro esculpido en la arenisca. El trabajo se finalizó a tiempo en 1968. Para mí, un auténtico un milagro poner de acuerdo a los hombres para tan colosal tarea, y más, teniendo que poner dinero para tal efecto. La llamada de la UNESCO tuvo una recompensa, más allá de la salvación de Abu Simbel y el templo de Philae en Aswan. Egipto, como agradecimiento, regaló varias piezas de su patrimonio a los países que ayudaron en la emergencia. Por ejemplo, el templo de Debod fue un regalo a España que se puede encontrar en Madrid; o un obelisco que se regaló a Turquía, y se puede encontrar en la plaza de Sultanahmed de Estambul. 

Abu Simbel y Philae demuestran que, cuando nos unimos y confiamos, creamos magia.




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