ENCANTOS DE PETRA
La ciudad excavada en la roca por el pueblo nabateo hace más de 2.000 años fue abandonada tras varios terremotos y por la pérdida de importancia en el estatus comercial. Hoy es una de las siete maravillas del mundo catalogadas por la UNESCO. Antes de la llegada de los romanos, Petra ya era una etapa destacada en la ruta de las especias, por eso creció rápidamente y fue tan rica. El explorador suizo Johann Burckhardt redescubre en 1812 para el mundo la ciudad perdida de Petra, abriendo la senda que hoy en día recorren miles de turistas cada año.
El Tesoro es lo más conocido de Petra, pero está llena de otros misterios monumentales, de arte inimitable. ¿Harto de cosas endebles? Estos son los encantos de la ciudad de piedra.
VISITANDO PETRA
Día 15 de agosto de 2019, son las 8 de la mañana. El día pinta caluroso. Avanzo 1,5 kilómetros a pie con grandes dosis de entusiasmo por el Siq y sus recovecos. El Siq es el sinuoso, estrecho y espectacular cañón moldeado por el tiempo y las estaciones, y que conduce a la ciudad de la piedra rosada. En los costados del Siq pueden verse aún los sistemas de canalización que los nabateos diseñaron muy hábilmente para aprovechar el agua de las escasas lluvias que caían en aquel lugar, de clima predominantemente seco. Un milagro producto de la sabiduría nabatea que hizo posible la ciudad oasis en medio del desierto Jordano.
El zig zag que propone el Siq desemboca en El Tesoro, el primer monumento que te saluda en Petra, reflejando los rayos del sol. La sensación que sientes al verlo por primera vez tras el último quiebro de roca es indescriptible. El Tesoro es el centinela impasible que inspira aventuras y provoca suspiros. Te da la bienvenida y te pregunta: ¿lo superarás? Porque ni en mil existencias más verás algo semejante. El Tesoro es la postal por excelencia de Petra, una imagen reconocible por todos y el sueño de cualquier viajero. Puedo tocarlo con las manos, lo fotografío hasta la saciedad. El Tesoro tiene una complejidad extraordinaria, fue esculpido de arriba a abajo por los genios artísticos nabateos. Correspondió al mausoleo del rey nabateo Aretas IV, y su fachada presenta elementos de la Grecia clásica. El nombre alude a la leyenda de un tesoro escondido, del que jamás se ha probado su existencia.
Petra fue concebida como una necrópolis. Petra nació para los nabateos como una ciudad funeraria, ellos mismos la bautizaron como “la ciudad para el día de mañana”. No es de extrañar por eso la singularidad de las fachadas de las tumbas de Petra, con frisos, columnas y esculturas de estilo helenístico, que las equiparan a un templo o a un palacio. En el interior, los tonos ocres impregnan los muros y las aberturas cuadradas o redondas dejan pasar el soplo del desierto. Parece una gran colmena de piedra.
Dispone de un teatro con capacidad para 3.000 espectadores excavado por los nabateos y ampliado por los romanos. Las gradas están talladas sobre la piedra, formando una masa indistinta con la falda de la montaña. Recordemos que toda la ciudad fue excavada, y no construida, como se pensó en un primer momento; y que el 80% de la ciudad se cree que aún permanece oculta.
Continúo por la Vía Columnada, con seis metros de ancho y porticada. Esta gran calzada era la arteria principal, y partía en dos el corazón administrativo, religioso y comercial de la ciudad de Petra. Aún se aprecia una parte de la columnata y del Gran Templo.
En la colina se sitúa el edificio más grande de Petra: El Monasterio. El rebuzno se escucha por todo el desfiladero cromático, que actúa como una caja de resonancia natural. Algunos optan por el burro como método para subir hasta la cima de Petra, a fin de librarse de los 800 peldaños. Yo opto por mis pies para afrontar el desnivel. Los 33 º centrígrados de agosto caen como un hachazo. Durante la subida hay puestos de beduinos que esperan con la esperanza de venderte cualquier cosa antes de finalizar el ascenso, donde consigues la ansiada recompensa. Tardo 45 minutos en completar la subida.
Al llegar frente a la gran fachada, coronada por una gigantesca urna de arenisca, el viajero descubre que en El Monasterio los nabateos también deconstruyeron la arquitectura clásica griega y conjugaron sus elementos a su manera, logrando un estilo nuevo, una composición que le da un aire tan barroco como oriental. Una curiosidad: como muchas de las construcciones del lugar, el edificio está orientado astronómicamente. Durante el solsticio de invierno la luz del sol entra por la puerta e ilumina directamente el altar mayor, el motab.
Desde la amplia explanada del Monasterio resulta muy fácil alcanzar el mirador que se abre a las escarpadas y bíblicas extensiones del valle de Arabah, el desierto en el que se perdieron los pasos de Lawrence de Arabia. La visión del desierto es fascinante y la mirada se llena de horizontes. Recupero fuerzas fotografiando el espectáculo que se agolpa en mis incrédulos ojos, antes de afrontar la bajada, más sencilla que la subida.
Se cumplen más de 5 horas de visita para un recuerdo imborrable. Enfilo de nuevo el Siq para salir de Petra, con la emoción disparada. ¿Si no existiera, podrías imaginarla? Tal era el ingenio de los nabateos, que se descubre como un impacto tras la cremallera de arenisca.
El legado perdura, pero la inestabilidad de la situación geopolítica de los países vecinos la revisten de una mayor fragilidad. No podemos asegurar por cuántos años más podremos seguir disfrutando del brillo más polvoriento y sus encantos. Por si no puedes montar en un avión quería que vivieras Petra a través de estas líneas. Hemos llegado a tiempo.
EN NÚMEROS
Petra by night: Petra de noche cuesta 17 JOD. Consulta días y horarios.
Entrada: Con el Jordan Pass, opción JORDAN WANDERER, 88,50 € (70 JOD). Incluye la entrada al complejo arqueológico de Petra, 40 lugares turísticos de Jordania, folletos descargables y el visado de entrada.
Para llegar a Wadi Musa: En coche alquilado con Europcar en el Queen Alia Internasional Airport de Ammán por 4 días, 60,58 € + gasolina. Tipo de coche: Citroen C4 o similar. Tiempo: 2 horas 47 minutos, por carretera fácil y con poco tráfico. Llenar el depósito cuesta 23,4 JOD.
Alojamiento: Cleopetra Hotel, 2 noches por 51 €
Seguro: IATI




















